Pocas cosas nos recuerdan nuestra fragilidad con tanta contundencia como una sala de urgencias. La enfermedad, esa visitante ingrata, no pide permiso ni avisa con antelación. Llega, desordena tus rutinas, sacude tus emociones y —con frecuencia— pone en jaque tu estabilidad financiera. Frente a este escenario, el ahorro para gastos médicos no es solo una estrategia financiera sensata; es un acto de previsión tan humano como proteger a los tuyos de una tormenta que, tarde o temprano, caerá. Y sin embargo, seguimos tratando a la salud como si fuera un asunto improvisado. Preferimos gastar en planes de ocio inmediatos antes que construir una red de seguridad para lo inevitable. Es como si fuéramos bomberos que se niegan a llenar el extintor hasta ver las llamas en la cocina. Pero la verdad es que cada euro ahorrado para tu salud futura es un gesto de responsabilidad presente. ¿Por qué es importante planificar para gastos médicos? En las sociedades modernas, con sistemas de salud que osc...